Travesía Groenlandia en bici
Regresar al punto de partida en una expedición no suele ser un buen indicador, es bueno seguir en la pendiente mientras se sigue subiendo pero desde hace ya días veíamos como Juan avanzaba y retrocedía sin cesar sobre esas líneas trazadas por unos ‘spots imaginarios’ en un plano glaciar. Al caer la noche el campamento base se seguía montando en esa cota 660 sin registrar avances.
Si las dificultades orográficas en el glaciar permanecen, ocasionadas por el adelanto de un tiempo inusualmente primaveral para esta época, si además se tiene un plazo determinado para la realización de un reto, si los plazos administrativos son los que son y los recursos económicos y vitales (alimentación, equipación, etc…) de la expedición se van consumiendo inexorablemente… no vale confiar toda nuestra planificación a que mientras haya esfuerzo hay esperanza, una travesía de este tipo que requiere la preparación de tantos meses, la intervención de tantas personas no puede ser entregada a la esperanza de que, quizás, mañana nuestra suerte cambie. Y Juan ha regresado hoy a Kangerlussuaq. Esperamos, no obstante, noticias para mañana. Tener permiso para fallar es también tener permiso para superarse.
Las dificultades persisten, pudimos seguirlo ayer online,através de la web, desde primera hora de la tarde hasta bien entrada la noche. Juan continuó haciendo pesadísimos porteos parciales para tratar de avanzar con todo el equipo de documentación -y técnico- necesario para la travesía (las autoridades groenlandesas no permiten las expediciones en solitario), sin lograr superar desde la cota 660 los tres kilómetros de distancia alcanzados esta semana y sin conseguir, a pesar del esfuerzo, que todo el material estuviese listo para poder partir hoy desde ese punto más lejano, al que se llegó -sin carga- el pasado jueves. Estos días la climatología tampoco ha jugado a favor y el tiempo inicial calculado para hacer la travesía comienza a hacerlo en contra de Juan.
Esperemos -y confiemos- en que Juan y su equipo puedan ver hoy nuevas posibilidades de abordar el glaciar, al igual que cada día hay un ´sol naciente sobre el hielo´ en Groenlandia, y pueda haber avances de todos y con todo. Lo más complicado y lo más duro son esos 5 kilómetros iniciales -Juan siempre lo había dicho- donde, por su extrema dificultad, la excepcional y abrupta orografía de acceso al glaciar y por todo el equipo, obligado, que se ha tenido que llevar Juan para esta expedición, sobrepasarlos y el tiempo empleado en ello va a resultar clave para el éxito final de la travesía.
Hoy puede ser un día más o un día menos, dependiendo para qué y dependiendo de lo que suceda.
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Diario del #retoGroenlandia 19 de abril 2012